Ecos de la Caverna. Una nueva filtración de información reservada de la Santa Sede ha revelado secretos vaticanos que podrían tener repercusiones internacionales de gran envergadura. En este caso, en lugar de referirse a temas propiamente religiosos, los documentos filtrados tienen carácter militar.

El origen de la filtración no está claro, aunque algunos señalan al Vicesecretario Adjunto de la Congregación para la Elección de los Anteojos Papales, que se ha mostrado disconforme con que el Pontífice vaya él mismo a la óptica a comprarse gafas y podría haber filtrado la información secreta por despecho. En cualquier caso, los documentos revelan que la Guardia Suiza, encargada de la protección del Papa y del Estado Vaticano, ha elaborado un plan confidencial para una posible invasión de la República de San Marino. Es la primera vez que se publica un plan de estas características, aunque hace años que diversos vaticanistas suponen su existencia.

Situado a unos doscientos kilómetros al noreste de Roma, el pequeño Estado de San Marino es una de las naciones independientes más pequeñas del mundo. Su territorio es de solo sesenta kilómetros cuadrados, que albergan a una población de poco más de treinta mil personas. Sus ingresos principales provienen de la venta de sellos postales y de los numerosos turistas interesados en conocer el único país del mundo con más coches que personas.

Los planes de invasión de la Guardia Suiza, descritos con todo lujo de detalles en los documentos filtrados, prevén un “ataque relámpago por tierra, aire y mar, con objeto de sobrecargar y anular las defensas” de la diminuta república. Para ello, los guardias suizos atravesarían el territorio italiano de incógnito, disfrazados de “comediantes, políticos y otras gentes de mal vivir”, hasta llegar al territorio sanmarinense.

El plan calcula que la invasión se realizaría de forma fácil y encontraría una resistencia muy escasa, gracias al “prestigio mundial del Papa” y a que “atacaríamos a la hora de la siesta”. De esta forma, “las tropas estarían de vuelta en Roma para Navidad”, señala el plan, siguiendo una venerable tradición militar.

El plan esboza también una ofensiva diplomática, que tendría lugar ante la ONU y en las principales cancillerías europeas, con el objetivo de lograr apoyo internacional para la invasión. Incluso se prevé un casus belli o causa justa para declarar la guerra: “Siendo San Marino un santo católico, es evidente que un país que lleva su nombre debe pertenecer a la jurisdicción eclesiástica y no a la civil”.

“La idea nos la dio lo sucedido con Malta”, explicó a Ecos de la Caverna una fuente de la Guardia Suiza, que ha preferido permanecer en el anonimato. “Cuando el Papa prescindió de la soberanía de un sujeto internacional como la Soberana Orden de Malta, nos dimos cuenta de que no hay razón para excluir que, en algún momento, decida ampliar los territorios vaticanos a costa de algún país pequeño, como San Marino. Y la Guardia Suiza debe estar preparada para cumplir sus deseos”.

“No es el único plan confidencial que tenemos”, continuó nuestro informante. “Se han elaborado varios, para las posibilidades que el alto mando de la Guardia considera más probables en un futuro próximo: la reconquista de la antigua sede papal de Aviñón, una operación para destituir militarmente a Donald Trump con el fin de imponer un régimen democrático en los Estados Unidos, y el envío de comandos al Palmar de Troya, para apresar al antipapa Pedro III y trasladarlo a las mazmorras vaticanas.”

Las consecuencias internacionales de la filtración no se han hecho esperar. Los Capitanes Regentes, que son los máximos dignatarios de la Serenísima República de San Marino, han protestado enérgicamente por lo que consideran una “amenaza contra la paz y la seguridad internacionales”, que podría “desencadenar la Tercera Guerra Mundial”. Asimismo, previnieron al Vaticano que San Marino ha firmado acuerdos de defensa mutua con Andorra, Mónaco y Vanuatu y que, “en caso de conflicto, lucharíamos hasta derramar la última gota de sangre o hasta que pongan fútbol en la televisión, lo que ocurra primero”.

La Secretaría de Estado del Vaticano no ha querido realizar declaraciones y se ha limitado a recordar que, según la bula Unam Sanctam de Bonifacio VIII, “es absolutamente necesario para la salvación que toda criatura humana esté sujeta al Romano Pontífice”.

Nota: Una foto de Ecos de la Caverna aparece en el diccionario de la RAE como ilustración del término “periódico ficticio y humorístico.”

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